Bufonazo

domingo, febrero 18, 2007

BUFÓN Nº 54: "Esos inquietantes 8 segundos"

Si, son esos malditos ocho segundos. Quizás me podés decir que ocho segundos es poco, claro si en ocho segundos parte el avión y vos todavía no llegas al aeropuerto, claro que ocho segundos es un instante. Pero para mí, ocho segundos es una eternidad. Ocho segundos es lo que me demoro en abrir el envoltorio y ponerme el condón. Sí, lo sé, soy un pajero mental que me dí la molestia de contar cuánto me demoro en ponerme un profiláctico. Es que estás en lo mejor, besitos, toqueteos en “partes pudendas” y debes parar para “plastificarte”. Ya sé que más de alguno me va a decir, pero dile a ella que te lo ponga con la boca, pero no he conocido a nadie tan experta en el asunto, más las uñas largas me da pánico, porque le puede hacer alguna rotura y luego de eso se venga una historia de pañales, mamaderas y esas cosas aterradoras…

Cuando estoy a punto de entrar, siempre me recuerdo de mi responsabilidad y por lo general digo “pará un poco... que me pongo un condón” si es que la previa ha sido bastante larga o “estoy muy caliente, deja ponerme el condón” cuando el juego previo ha sido corto pero muy intenso. También en medio de los besos y toqueteo he escuchado la petición de que me lo ponga, pero la forma más rara que me lo han solicitado es “ponte el coso”… el “coso” y yo con mi cara de aturdido por mi excitación le pregunte “qué coso”, a lo que ella sólo se rió y yo entendí…

Pero en esos ocho segundo cuando yo estoy abriendo el cuadrado mágico ¿qué hacen las chicas?, unas me miran, otras se acuestan mirando el techo, otras me besan la espalda… pero estoy seguro que todas están pensando algo y ahí mi incógnita. ¡¡¡Se pueden pensar muchas cosas en ocho segundos!!! 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8… uf! Es mucho tiempo para pensar. Qué dirán en ese momento “la puta madre justo cuando me estaba calentando más se le ocurrió ponerse el condón”, “para esa cosa tan chica se protege tanto”, “que precavido, me quiere tanto que no me quiere dar hijos ni contagiarme nada”, “para qué mierda se pone un condón, mejor me meto algo plástico”, “uy! Que dura la tiene, quiero tenerla dentro ya, que se apure, estoy tan mojada”, “ay! No se demoró nada”, “ay! Que se demora”, “justo se pone el condón cuando se la iba a chupar…”. Quizás yo me complico y todo esto pasa por mis masturbaciones mentales o verdaderamente las chicas piensan eso y mucho más… mejor dejo de escribir y me pongo en campaña por esos ocho segundos…

(ESCRITO EN FEBRERO DEL 2007)

sábado, febrero 10, 2007

BUFÓN Nº 53: “Primer y último día de vacaciones”

Primer:

Llego al Aeropuerto para embarcarme vía GOL a Buenos Aires y desde ahí a Paysandú (Uruguay) al matrimonio de Sergio. La empresa brasilera es buena por los precios, pero siempre, siempre, siempre llegan atrasados los aviones y nunca, nunca, nunca se sabe bien por qué puerta hay que subir…

Me senté a esperar y le pregunto a una señora:

- ¿Esta es la puerta de Gol a Buenos Aires?

- No, no sé… nosotros estamos haciendo escala hasta Canadá y el avión sale a las 23 hrs…

- A bueno, le quedan más de 12 horas de espera…

Bla, bla, bla… resulta que ella era argentina y su marido el cantante ecuatoriano BachaLuna (alucina chibolo!). Me regaló unos cds de música tropical, dedicado y todo. Además me hizo escuchar algunos temas. Yo escuchando unas cumbias en pleno aeropuerto y diciéndole “están buenazas”, es que la verdad que el tema tres estaba bastante bueno, para escucharlo a las 3 am, medio borrachín y bailando, pero en el aeropuerto no…

Llegue a Buenos Aires y ahí se me rompió uno de los prejuicios más fuertes que tengo con esto del internet, ya que Badanita, una chica excepcional, se ofreció a comprarme el boleto a Paysandú y debía juntarme con ella (yo juntándome con alguien que sólo conozco por el blog!!!). Me llevó a su casa, me hizo sentirme en las estrellas, me llevó al cielo, le vi la cara a Dios y regresé al barrio Recoleta, luego a Retiro y rumbo al matrimonio de Sergio. Sos una diosa Badanita… no saben lo que se pierden los porteños! y ahí se acabo mi prejuicio, EXISTE GENTE NORMAL DETRÁS DE ESTÁS MAQUINAS, sufridos lectores...

Me subí al bus y el auxiliar dice “hay que llenar esto para la frontera, no sirve para nada, pero hay que hacerlo” y ahí me di cuenta que estaba en Uruguay, él me hizo unos chistes por mi pelo y yo aluciné, querido Uruguay después de 10 meses nos encontramos. Me dormí y desperté justo en el puente fronterizo, llegue a la terminal y el tipo que se casaba por el civil en un par de horas más me esperaba en el anden…


Último:

Sólo una mujer me fue a despedir al terminal, no me dice ni te quiero ni nada, ni que me va a extrañar, sólo me besa en los labios. Yo tampoco digo nada, porque me molestan mucho las despedidas melodramáticas. La verdad que no hay nadie más frío que yo en las despedidas “Chau, que estés bien”. Me subo al buquebus y es espectacular, las butacas mejores que todas las de los aviones que he estado, me retiro del lindo Montevideo. No quiero, no… bueno despierto llegando a la capital argentina, veo algunos edificios y decido ir a tomar desayuno frente al Obelisco y después ir a Caminito. Comienzo a caminar y me encuentro de frente con Tody Tapia el bajista de TURF (mi banda favorita, hello galla que emoción!!!!!), él se recuerda de mi cara, pero no sabe de dónde, cuando le digo la ciudad donde vivo, se caga de risa y recuerda todo, conversamos varios minutos en plena 9 de julio, después yo sigo caminando y se me rompe la mochila, se comienzan a caer calzoncillos, remeras, un kilo de yerba mate canarias…, entro al primer café, tomo desayuno, pido cinta adhesiva y decido irme al aeropuerto y de Caminito naranja…

Llego a embarcar y hay un lío en la fila, lo peor es que unos chilenos comienzan a hablar entre ellos, me miran, yo me río más confiado que un cinco a cero, de pronto la fila avanza y me dicen que yo me estoy colando, que no sé que cosas más, cachai, weon, altiro (la puta madre que los recontra parió….) y me sale el gaucho “mira veterano, ponte en mi puesto, total no vas a llegar primero que yo a Santiago, ni siquiera un mejor asiento vas a tener en el avión, dale ponte delante, pero dale….”. El tipo me mira y me dice “no, no…siga no ma…”. Como van detrás de mí debo escuchar su estúpida conversación por media hora. Son militares retirados. Existirá algo peor que un militar chileno, son todos pinochetistas ¡¡¡¡Atroz!!!!…y de pronto me cambia la cara, me aparecen la ojeras, la sonrisa se acaba, me doy cuenta que ya no estoy en Uruguay, sino que voy rumbo a Alcatraz, se me acabó la estadía en el paraíso (cachai weon, la wea, vamo’ pa llá altiro). Me niego, me trasformó en un zombi y me preparo para recibir a la semana más triste del año, la más depresiva, en la cual bufón se encierra en su casa y no quiere salir a la calle, en la que se cuestiona su vida y se pregunta una y otra vez ¿por qué no estoy en Uruguay, si es verano, es carnaval…? Y así estoy, sin afeitarme, sin salir a la calle… la próxima semana seré el mismo, por ahora, por favor no molestar…